El desarrollo del primer vehículo eléctrico de diseño nacional en México, el Olinia, entra en una nueva y ambiciosa dimensión tecnológica. La Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI) ha consolidado la estrategia para garantizar que el «cerebro» y el sistema de control del vehículo no dependan de insumos extranjeros. Para ello, se ha establecido una alianza de integración directa entre el Centro Nacional de Diseño de Semiconductores (Kutsari) y la planta de ensamble electrónico Yankuilotl en el estado de Puebla.
Esta sinergia no solo representa un avance significativo para la manufactura del automóvil, sino que sienta las bases para una verdadera soberanía tecnológica nacional en el diseño de microchips y sistemas de control complejos.
Kutsari: Diseño y silicio con raíces mexicanas
El proyecto Kutsari, cuyo nombre proviene del purépecha y significa «arena» (en una clara y poética alusión al silicio, elemento base de la microelectrónica), es la red nacional dedicada a la investigación, desarrollo y diseño de circuitos integrados en México.
Bajo la coordinación de la SECIHTI, Kutsari tiene el mandato estratégico de diseñar la arquitectura lógica de los semiconductores que operarán los sistemas inteligentes del vehículo. Con sedes colaborativas en Jalisco, Sonora y de manera central en Puebla, este centro reúne a los mejores ingenieros de diseño lógico y analógico del país, dedicados a trazar los diagramas de los microprocesadores que controlarán el tren motriz de baja velocidad y el monitoreo de energía del Olinia.
Yankuilotl: El ensamble automatizado de alta tecnología en Puebla
Mientras que Kutsari es la mente creativa detrás del diseño del microchip, la planta Yankuilotl es el motor industrial que lleva estos esquemas a la realidad. Ubicado estratégicamente en la zona automotriz y tecnológica de Puebla, Yankuilotl es el centro encargado de la manufactura e integración de las tarjetas de circuito impreso (PCBs) de control central del vehículo.
La planta cuenta con una avanzada línea de tecnología de montaje superficial (SMT, por sus siglas en inglés) capaz de procesar y soldar hasta 200,000 microcomponentes por hora. De esta forma, las tarjetas electrónicas diseñadas por la academia mexicana y Kutsari se producen de manera masiva, listas para ser instaladas directamente en el tren de potencia y el chasis del Olinia.
¿Cómo colaboran Kutsari y Yankuilotl en el cerebro del Olinia?
La integración de ambas entidades consolida una cadena de suministro robusta y resistente a las interrupciones globales de semiconductores. A continuación, se detalla la división de tareas y especificaciones de esta alianza:
| Aspecto Clave | Kutsari (Centro Nacional de Semiconductores) | Yankuilotl (Complejo Electrónico en Puebla) |
|---|---|---|
| Significado del Nombre | «Arena» en purépecha (alusión al silicio) | «Nuevo» en náhuatl (enfoque en innovación) |
| Función Principal | Diseño de circuitos lógicos, esquemáticos y microchips | Integración física, ensamble SMT y prueba de PCBs |
| Componentes Desarrollados | Microcontroladores centrales y chips del BMS | Tarjetas de control de motor (ECU) y placas periféricas |
| Capacidad / Escala | Diseño multicentro (Puebla, Jalisco, Sonora) | Montaje robótico de hasta 200,000 piezas por hora |
| Impacto del Proyecto | Soberanía en la propiedad intelectual del software y hardware | Sustitución de importaciones de tarjetas desde Asia |
Ecosistema local y metas rumbo a 2030
El trabajo coordinado de Kutsari y Yankuilotl cuenta con el respaldo de instituciones académicas locales, tales como el Instituto Tecnológico de Puebla (ITP) y la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), cuyos alumnos de posgrado y licenciaturas tecnológicas participan activamente en las pruebas dinámicas del software de control.
Esta alianza de microelectrónica mexicana es la clave que le permitirá al Gobierno Federal y a los socios del sector privado mantener el costo operativo del Olinia en apenas 49 centavos de peso por kilómetro, además de avanzar decididamente hacia la meta de integrar un 75% de componentes de origen nacional para el año 2030. Olinia no solo moverá a México de forma sustentable, sino que marcará el nacimiento de la industria de semiconductores en el país.

