El costo de adquisición sigue siendo el factor determinante para las empresas y particulares que quieren dar el salto a la electromovilidad. En China, el Chengshi Matrix 01 causó una verdadera revolución al lanzarse con un precio de salida de aproximadamente 29,800 yuanes (unos $4,200 dólares al tipo de cambio de la época), posicionándose como una de las herramientas de trabajo más económicas del planeta.
No obstante, la importación de este utilitario a territorio mexicano eleva sustancialmente esa cifra debido a los costos de logística, aranceles aduaneros e impuestos de importación, situando su costo final en un rango mucho más competitivo. Aun así, su bajo costo de operación —estimado en centavos por kilómetro— y la exención de verificaciones ambientales lo convierten en una opción atractiva para las flotas locales.
Esta realidad de precios abre una oportunidad de oro para los desarrolladores locales en el ecosistema de Autos Eléctricos México. El proyecto del gobierno federal, el Olinia, tiene como meta ofrecer un precio de venta sumamente accesible al público general a través de la integración de componentes nacionales. De igual forma, el prototipo sonorense Avido estima un precio de mercado en serie de entre $140,000 y $150,000 pesos, compitiendo de tú a tú con los costos de importación de microcars asiáticos.
Por su parte, marcas pioneras como TT Automotriz ya ofrecen en el centro del país vehículos urbanos de producción local, brindando la gran ventaja de soporte técnico y refacciones inmediatas. Aunque el precio base del Chengshi Matrix 01 en China parece imbatible, las alternativas nacionales se vuelven sumamente competitivas al sumar el respaldo posventa y la adaptación a las calles de nuestro país.

