El estado de Sonora posee uno de los yacimientos de litio más grandes de México, lo que coloca a la región en una posición privilegiada para el futuro de la electromovilidad. Con la creación del prototipo eléctrico Avido por parte del Instituto Tecnológico de Hermosillo (ITH) y AUTOMAX, surge una pregunta estratégica: ¿es posible que en el mediano plazo este coche sea propulsado por baterías 100% fabricadas con litio nacional extraído en Sonora?
Actualmente, casi la totalidad de los fabricantes e integradores de vehículos eléctricos en el país dependen de la importación de celdas de litio, principalmente desde Asia. No obstante, el Plan Sonora y la iniciativa de nacionalización de este mineral buscan establecer plantas de procesamiento y ensamble de celdas de batería en territorio nacional. De lograrse, proyectos locales como el Avido reducirían sus costos de producción a una fracción de lo que cuestan hoy en día, asegurando además la soberanía tecnológica.
Este plan de integración nacional no es ajeno a los objetivos del proyecto Olinia, el cual tiene contemplado el uso preferente de tecnologías y materiales locales, incluyendo la futura cadena de valor de Litio para México. Para desarrolladores establecidos como TT Automotriz, contar con un proveedor de baterías nacional significaría un impulso sin precedentes para expandir su producción de miniautos y abaratar los precios en el mercado de Autos Eléctricos México.
La posibilidad de cerrar el ciclo de producción en Sonora —desde la mina hasta el ensamble del coche— posicionaría al Avido como un referente de sostenibilidad y comercio justo. Ello marcaría una clara diferencia frente a la dependencia total de importaciones de modelos extranjeros como el Chengshi Matrix 01, cuyos componentes y precios están atados a las fluctuaciones de las cadenas de suministro internacionales y aranceles de importación.

